LA MADRE DEL BLUES (2020) George C. Wolfe

Esta película se puede ver, en realidad, como la representación teatral filmada de la obra homónima de August Wilson.

Tras “Fences”, “La madre del blues” es mi segunda incursión en la obra de este dramaturgo. De nuevo, aparecen ciertos temas clave, legajos de una ideología verdaderamente revolucionaria que conmocionó la juventud de finales de los sesenta. La conciencia de clase, el pensamiento crítico o una lectura marxista de la historia son algunos de los temas que subyacen a las tramas narrativas de, al menos, las dos piezas antes referidas.

A esto hay que sumar el activismo de Wilson en defensa de los derechos de la población negra, de la que el autor se sentía parte.

Hay un pasaje en “La madre del blues” en el cual Toledo, un pianista de raza negra, hace una particular interpretación del materialismo histórico. Lo hace citando los ingredientes utilizados en la elaboración de un guiso: zanahorias, guisantes y patatas; también carne, frutos secos y maíz. ¿Quién hace la historia y quién no? O, en este caso, ¿quién se come el guiso y qué significan las sobras? “Los negros somos las sobras”, señala Toledo, «una vez los blancos se han empachado de hacer la historia. Ahora bien, ¿qué van a hacer los negros?» Y tras unos segundos de silencio, el propio músico se responde: «Antes tienen que saber que son las sobras del guiso”.

Así de claro.

Otra cosa que me asombra de August Wilson es cómo desafía los principios en los que cree, aquellos ideales políticos que defiende, al entregar el papel protagonista principal de sus obras a unos personajes que encarnan las conductas que el propio autor desaprueba. Fascinante. Hay un momento, en la resolución final de “La madre del blues”, que te obliga como espectador a replantearte todo lo que has asimilado de ese personaje para comprender por qué ha hecho lo que ha hecho.

Brutal.

A nivel cinematográfico, el producto no abandona el recinto teatral para el que estaba pensado. Por supuesto, los actores lo dan todo. Chadwick Boseman no lo tenía fácil. Su actuación perdurará como uno de los logros interpretativos de la década. Lo de Viola Davis, bueno…, es de otra galaxia. Hace una recreación monumental de Ma Rainey, una de las ‘Reinas del Blues’ de los años veinte y una mujer de rompe y rasga. Arrolladora.

Repleta de matices y diálogos, sobrecargada en lo dialéctico y en lo ideológico, encajonada en lo escénico, con un compromiso férreo por ser un producto hecho por gente negra para gente negra… En fin, tal vez todas estas cosas alejen esta película de una audiencia generalista. También tiene algún problema de ritmo y, la verdad, no todo se siente igual de bien balanceado. A veces, cuesta engancharse. Sin embargo, “La madre del blues” es una cinta notable, un producto audaz que engrandece el catálogo de Netflix.

Título original: Ma Rainey’s Black Bottom. Año: 2020 Duración: 94 min. País: Estados Unidos. Dirección: George C. Wolfe. Guion: Ruben Santiago-Hudson (Obra: August Wilson ) Música: Branford Marsalis. Fotografía: Tobias A. Schliessler. Reparto: Viola Davis, Chadwick Boseman, Glynn Turman, Colman Domingo, Joshua Harto, Taylour Paige, Jonny Coyne, Jeremy Shamos, Michael Potts, Scott Matheny, Dusan Brown, Phil Nardozzi, Daniel Johnson, Roger Petan, Ron L. Haynes. Productora: Netflix (Productor: Denzel Washington) (Distribuidora: Netflix)

Fotografías: https://www.imdb.com

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